"Viaje a la felicidad", por Sofía de la Maza PDF Imprimir E-Mail

Te cuento lo que me ha gustado del libro ( que es todo.....)
Un viaje de 21 días supone el 0,144% de la vida de una persona de 40 años (mi edad y más o menos la de ellos) y sin embargo puede suponer un cambio de rumbo vital: Una pequeña variación en nuestras vidas puede significar un destino completamente distinto al que creíamos tener.
Ese corto espacio de tiempo no viene de golpe sino que lleva detrás una gran preparación y planificación exhaustiva. Cuando elegimos una senda en nuestra vida no viene de golpe, sino que durante mucho tiempo de forma consciente o inconsciente hemos estado planificando y preparándonos (yo lo llamo abonando el terreno), para estar abiertos a lo que puede llegar y que no nos pille de sorpresa y sobre todo para poder sacar el máximo provecho de esa senda, o bien para desandar el camino andado y tomar otra senda alternativa, o simultánea. 

Me gusta la distinción (obvia, aunque no lo parece para muchas personas) entre éxito y perfección. La consecución feliz de algo es el éxito, totalmente subjetivo y relativo, mientras que la cualidad de perfecto o grado máximo de cualidad puede parecer absoluta. Para mi gusto la búsquedad de la perfección es algo preocupante y desgraciadamente muy frecuente hoy en día.
 
Me gusta que recojan los autores la importancia de ser dueños de nuestro tiempo. Creo que debemos esforzarnos en ser dueños de nuestro tiempo. Es una de las mil maneras que se me ocurren para poder ser libre, y creo que la libertad de las personas es una cualidad que debemos luchar por conseguir: Se puede conseguir incluso estando casado/a, con hijos, horario de trabajo intensivo y actividades planificadas para los ratos de ocio. Es una cuestión de esforzarnos en ser libres de mente, y alma y de disponer de nuestro tiempo de pensamiento (palabra u omisión.....) ( estudie unos años en monjas).
 
Cuando mencionan la atencion y disponibilidad como las principales monedas para comerciar en las relaciones personales, echo en falta la generosidad, que en realidad viene a recoger la entrega y disponibilidad, creo que se reducen en generosidad.
 
Me encanta, (por mi situación anímica actual) cuando mencionan que en un verdadero equipo cuando alguien está en horas bajas, debe ser sustituido y apoyado. Ceo que muchas relaciones mueren cuando no se entiende que hay que hacer relevos, no puede ser siempre la misma persona la que actúa de locomotora, a veces hay que descansar y dejar que otro tire del carro, pero hay que encontrar a ese alguein que de repente adopte el papel de locomotora cuando durante mucho tiempo ha sido vagón.
 
Aunque su travesía ha mejorado técnicamente con relación a siglos pasados, la travesía de la vida creo que no ha cambiado tanto. Han cruzado el charco con todos los adelantos posibles, pero la cuestión vital de los navegantes de otros siglos ¿crees que ha cambiado tanto?
¿Crees que nuestros hijos con tanto adelanto técnico y tanta comodidad han cambiado mucho su condición humana con relación a nosotros? ¿No es un recurso fácil el que utilizamos de que tienen todo más fácil que nosotros para creer que no les comprendemos? ¿No será que nos hemos hecho perezosos para no querer comprender su forma de ser?
 
Con los años que he dedicado a la docencia, habré tenido unos 10.000 alumnos, y una cosa que me llena de orgullo (vamos, vanidad) es pensar que en muchos de ellos he dejado buena huella (muchos otros aún se estrán cagando en mi estampa), y veo que algo he influido en sus vidas, que soy una pequeñísima parte de lo que ahora son.
 
Me ha dolido leer que es cierto que mucha gente no consigue despegarse del pasado y que todo lo ocurrido lo interpreta como limitaciones. Tengo siempre mucha atención al miedo de las personas y a la pereza, y creo que en esta reflexión que hacen se recojen las dos cosas. Miedo a no querer despegarnos del pasado y utilizar el mismo como excusa para no crecer, porque para crecer hay que hacer un esfuerzo permanente, que evidentemente asusta a muchos  (a mi no...).

Plantean la pregunta ¿podría identificar qué me quedaria pendiente, si todo se congelase en este momento? Cuando la respuesta a esa pregunta sea NADA importante, entonces en ese momento estaremos preparados para lograr el éxito en nuestra vida, podremos enfrentarnos a la muerte. La muerte no tiene que ser trágica si no hemos dejado nada pendiente por hacer. Yo por eso soy vitalista, quiero vivir para aprender, comunicarme, mirar, escuchar, dar, recibir, sentir, amar, ser amada... Cuando haya hecho todo eso, estaré preparada. Hoy por hoy estoy cerca, y estoy feliz (no sé si lo soy, pero estoy segura de que lo estoy).

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